Aunque a veces parezca un trámite sencillo, contratar a una empleada del hogar sin cumplir con las normas legales puede acabar saliendo muy caro. La Inspección de Trabajo recuerda que no formalizar un contrato escrito o pagar menos del salario mínimo legal puede provocar multas de hasta 7.500 euros.
Multas y riesgos de contratar sin contrato o sin papeles
Muchas personas todavía recurren al trabajo en negro para tareas domésticas, pero esta práctica tiene consecuencias legales y económicas importantes. La legislación española establece sanciones que varían entre 751 y 7.500 euros según la gravedad de la infracción. Por ejemplo, si la relación laboral supera las cuatro semanas y no hay contrato escrito, o si la empleada no está dada de alta en la Seguridad Social, la multa puede llegar al máximo.
Además de la sanción, el empleador debe pagar todas las cuotas atrasadas a la Seguridad Social con recargos e intereses, lo que puede aumentar considerablemente el gasto inesperado.
Cuándo y cómo debe existir un contrato de empleo en el hogar
Si la persona trabaja más de un mes, el contrato escrito es obligatorio. Esto incluye recopilar datos básicos como:
- Identidad completa de empleador y trabajadora.
- Fecha de inicio y duración, ya sea temporal o indefinido.
- Jornada laboral: completa, parcial o por horas.
- Salario y método de pago, respetando el salario mínimo interprofesional actualizado para 2026, que es 1.221 euros brutos en 14 pagas o 1.424,50 euros en 12 pagas prorrateadas.
- Dirección del lugar de trabajo habitual y domicilio del empleador.
- Vacaciones, tiempo de presencia y condiciones de pernocta, si aplica.
Es el empleador quien debe tramitar el alta en la Seguridad Social y comunicar cualquier cambio, no la trabajadora. Desde 2023, esta responsabilidad es exclusiva del empleador, y no cumplirla también conlleva multas.
Empresas domésticas y vulnerabilidad laboral: una realidad que no cambia
Las empleadas del hogar trabajan a menudo «de puertas para dentro», lo que complica la supervisión de sus condiciones laborales. Un estudio de 2024 mostró que casi un 40% no estaban dadas de alta, reflejando la persistencia de la economía sumergida en este sector. Esta situación las expone a quedar sin protección ni cotización, pero también genera una responsabilidad legal para la familia o persona que las contrata.
Por eso, la Inspección de Trabajo intensifica las revisiones para asegurar que estos derechos se cumplan, con multas crecientes si se detectan incumplimientos reiterados o prolongados.
Consejos prácticos para evitar problemas legales
- Formaliza siempre el contrato por escrito, aunque sea un servicio puntual que se extienda más de un mes.
- Dale de alta en la Seguridad Social, evitando así sorpresas con multas y deudas pendientes.
- Paga al menos el salario mínimo oficial, teniendo en cuenta que en 2026 es obligación legal seguir esta cifra.
- Comunica cualquier cambio en hora, jornada o salario a la Tesorería General de la Seguridad Social.
- Guarda toda la documentación firmada por ambas partes para posibles inspecciones.
Así de simple: cumplir con estos requisitos te protege a ti y a la persona que te ayuda en casa.
¿Qué pasa si no regularizas la situación?
Una sanción económica puede impactar tu economía doméstica. Además, si la trabajadora presenta una denuncia, podrías enfrentarte a procesos judiciales y reclamaciones por salarios atrasados. También corres el riesgo de no cubrir responsabilidades en caso de accidente laboral, que en un hogar es una realidad posible.
Por último, no cumplir con el salario mínimo o pagar menos de lo debido también es sancionable. La ley no distingue entre empleados domésticos y otros sectores: el salario mínimo es una barrera que no se debe franquear.